A 5 AÑOS DE LA EJECUCION EXTRAJUDICIAL DE NUESTRO MÁXIMO DIRIGENTE, PONEMOS A PARA SU LECTURA EL SIGUIENTE ARTICULO DE ANALISIS:

23 de octubre de 2015


Análisis: Crónica de una muerte anunciada o la efectividad de la estrategia contrainsurgente Viernes 29 de octubre de 2010 por Juan Sarabia popularidad : 1%

La ejecución extrajudicial del luchador social y dirigente del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT), Heriberto Pazos Ortiz, es un ejemplo exitoso de la estrategia contrainsurgente que el Estado mexicano usa en contra del movimiento social en México.

El objetivo principal del Estado en la zona triqui es la destrucción del MULT, por lo que en 1994 creó y entrenó una fuerza paramilitar, la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort), por medio de la cual buscó y seguirá buscando cumplir con ese objetivo; para primero, contener el área de influencia del MULT y, posteriormente, aniquilar a la organización.

El surgimiento de una disidencia del MULT fue la coyuntura perfecta que sería capitalizada por el Estado para lograr su objetivo principal. Para conseguirlo se establecieron varios objetivos tácticos que eran necesarios para la destrucción del movimiento social en la zona triqui, dichos objetivos se irán modificando hábilmente debido a que el Estado se adapta y aprende de las circunstancias que rodean el caso.

Dentro de la estrategia que el Estado implementó en contra del MULT, empujó a su grupo paramilitar, la Ubisort, a establecer una alianza con el MULTI, con el objetivo de utilizarlo como punta de lanza para golpear al MULT en San Juan Copala, logra en un primer momento, el desplazamiento forzado de la población simpatizante del MULT de San Juan Copala. Esto ocurrió a lo largo del año 2006, cuando el movimiento oaxaqueño iniciaba el camino a su derrota.

En ese mismo año, el MULT cometió el error de separarse de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, mientras el MULTI establece una alianza con una izquierda irreflexiva y atrasada políticamente. Paradójicamente, el MULTI por un lado, en su territorio establece una alianza con la fuerza paramilitar, pero dentro de la APPO lo hace con la némesis del paramilitarismo, o mejor dicho con su contrario, los activistas del neozapatismo en su vertiente anarco-indigenista autonómica, que ya se habían alejado del zapatismo congruente. Valdría la pena aclarar la teoría del foco autonomista es una interpretación errónea de la autonomía construida a través de los años por el EZLN en territorio chiapaneco. Esta interpretación teóricista, producto de horas de desvelo detrás de los escritorios de un salón de clases, parte del decreto, y no de la construcción de la autonomía. Con esta posición ocurre algo similar a la teoría del foco guerrillero de los setenta.

Al igual que con esa visión errónea, actualmente, se intenta implantar o decretar la autonomía pensando que con ella se desarrollará, como por arte de magia, la conciencia de los pueblos, obviando la necesidad de construir las condiciones necesarias para ello. Desafortunadamente el abuso de la exportación de la teoría del foco autonomista, ha ocasionado, en la práctica, el aborto de procesos organizativos en etapas iniciales, ya que los ha enfrentado a la estrategia represiva del Estado, quien, agrediéndolos cuando carecen de una preparación adecuada, les ha dejado una estela de terror, mediante los asesinatos extrajudiciales, la desaparición forzada y la prisión política que provocan, en algunos casos, la desaparición o el debilitamiento, al grado que no se pueden consolidar estos procesos autonómicos.

El Estado, después de empujar la alianza MULTI-Ubisort y enterado de las paradójicas alianzas de las que ya hemos hablado (MULTI-paramilitares y MULTI y la pléyade de teóricos y prácticos de la teoría del foco autonómico) proyecta una estrategia contrainsurgente, que en un inicio estaría encubierta bajo el manto del Municipio Autónomo de San Juan Copala (MASJC). Vale recalcar que la mayoría de la izquierda y el movimiento civil no perciben esta estrategia y caen en una trampa ideológica, de la cual, todavía, les será difícil salirse.

El Estado, agazapado tras la Ubisort que se encuentra dentro del MASJC, y ya legitimado por una parte importante de la izquierda, trata de meter al MULTI en la dinámica paramilitar: como ejemplo podemos mencionar la desaparición de Virginia y Daniela y los asesinatos en contra de militantes del MULT en momentos clave dentro del intento de diálogo que empujaban las organizaciones de la Sociedad Civil, quienes lograron, durante sus dos años y medio de vida, hacer comprender al MULTI que la alianza con la Ubisort los separaba de la misma izquierda. Es gracias a este señalamiento que la parte del MULTI que se resistía a entrar dentro de la lógica paramilitar, pero que había sido cómplice de algunos hechos en contra del MULT, se da cuenta de este juego perverso del Estado y trata de zafarse de esta trampa: rompe la alianza con la Ubisort y se escapa de convertirse en el brazo ejecutor de un grupo paramilitar. Lamentablemente el MULTI queda en una posición endeble, porque se encuentra atrapado entre dos fuerzas; los paramilitares que le cobraron cara una alianza rota, y el MULT que le reclama los ataques realizados en alianza con el grupo paramilitar. A pesar de esta dificultad, y gracias a la intermediación de diversas organizaciones sociales se vislumbraba una salida mediante un diálogo entre el MULT y MULTI, dicho diálogo buscaba distender y, posiblemente, resolver el conflicto de la izquierda en la zona triqui, pero había dos circunstancias que lo impedían; por un lado, un Estado mexicano que a través de sus paramilitares generaba una estrategia de terror en San Juan Copala y, por el otro, esa pequeña izquierda pobre en análisis, pero poderosa en el factor mediático debido a sus relaciones con el zapatismo civil nacional e internacional que le daría mucha fuerza en poco tiempo. Esta microcefálica izquierda, lejos de ver al Estado como el enemigo principal, y alimentado por este mismo, dirige sus baterías contra el MULT.

El Estado mexicano, atento al proceso del diálogo, que resultaba contraria a sus objetivos, aborta un posible acuerdo, utilizando a militares disfrazados de comerciantes, (técnica muy utilizada por la inteligencia militar para obtener datos precisos de la presencia subversiva en las comunidades) ejecutan extrajudicialmente a Timoteo Alejandro, dirigente natural del MULTI. Esta acción tuvo dos objetivos claros; por un lado, aborta un posible diálogo y el posible fortalecimiento del movimiento social de la zona triqui, y por el otro, agudiza la división de la propia izquierda, que sin análisis y sólo de oídas apuntala una versión, sin que ni siquiera pasaran por su mente, las consecuencias de su actuar.

El Estado mexicano para destruir el posible acuerdo entre la izquierda en conflicto, utilizó sus armas preferidas: el rumor, la mentira y la propaganda negra y gris en contra del MULT, generó una amalgama heterogénea de infiltrados policiacos y elementos de izquierda que, juntos, abonaron el proceso de deslegitimación y criminalización del MULT, y en últimas fechas llegaron al extremo de obligar a reconocidas personalidades de la izquierda intelectual a opinar sin fundamentos sobre el conflicto triqui, con lo que permitieron, debido a que las voces con autoridad estaban contra el MULT, que el Estado le propinara un golpe mortal.

La estrategia del Estado para aislar, deslegitimar, criminalizar y, si sigue en esta vía, destruir al MULT y a su proyecto político ha sido abonada por una caterva de sujetos, algunos no conscientes del papel que juegan, otros muy conscientes, entre los que podemos señalar en orden de impotencia a:

Exguerrilleros de triste trayectoria y anarcoactivistas en eterna búsqueda de una revolución a modo. Intelectuales orgánicos, cercanos al ciclo posterior a la madurez de cualquier fruto, que sólo buscan mantener la beca o el puesto en sus universidades, publicando y republicando libros sobre indígenas y autonomía. Periodistas y “oenegeros” pragmáticos y utlitaristas que apoyaron la “ética” alianza PAN-PRD y quienes eufóricos ante la derrota del PRI gritaban: ¡Ya cayó, ya cayó, Ulises ya cayó!, Muppets tragicómicos que realizaron mediante non sancta vía el sueño revolucionario de sus financiadoras y colados, directores de revistas de copete bien peinado, ávidos del algún Pulitzer autóctono. Intelectuales inorgánicos autoreciclables que siempre han buscado ser dirigentes teóricos sin mancharse las manos de pueblo. Paramilitares disfrazados de activistas de izquierda: que atacan a los “fuereños” como responsables del problema triqui; que acusan una alianza EZLN – MULT como el origen del conflicto; que reclaman a Doña Rosario Ibarra de Piedra por “fundar al MULT y sacar al ejército de la zona triqui”; que desacreditan la organización del pueblo como forma de transformación social y claman el regreso a un idílico pasado que jamás existió.

Es evidente que no toda la responsabilidad recae en los arriba señalados y el Estado; el MULT también cometió errores que lo han llevado a la situación en la que está ahora, su mayor error fue de análisis político, y no le permitió ver que la mano del Estado estaba detrás de un, aparentemente, pequeño conflicto en una de sus zonas de influencia; el otro error fue perder de vista que la lucha electoral es un complemento que permite extender una propuesta política, pero no el único camino y por el desgaste de la contienda electoral, se minimizó el problema del MASJC.

El MULT a través de su Partido Unidad Popular logra un crecimiento de su propuesta política de manera independiente y congruente con una posición que, por ética política, no le permite aliarse al PAN cuyo objetivo es destruirlo, ni a la vedette del PAN, el PRD.

No obstante, el MULT dentro de su política de alianzas comete errores que, en el marco de la estrategia por desligitimarlo, alimentan a esa izquierda antropófaga que en el trance provocado por el olor de la carne y la sangre, no percibe que se está mordiendo ella misma.

Finalmente el MULT, es decir su dirigencia colectiva, se da cuenta muy tarde de esta debilidad política en la que se encuentra e intenta reocupar los espacios políticos que ha perdido, sin embargo ya no le dará tiempo de recomponer el escenario. Nuevamente el Estado mexicano, en otra acción digna del terrorismo más avanzado de Estado, realiza la ejecución extrajudicial del dirigente más incómodo en Oaxaca, Heriberto Pazos Ortiz, viejo y experimentado luchador social.

No obstante, el actuar del Estado no ha terminado, tan solo se cierra un ciclo dentro de la estrategia de aniquilamiento del movimiento social oaxaqueño y mexicano, a través de la creación de una división artificial. Hasta ahora esa división es mantenida por esa parte de la izquierda irreflexiva con capacidades twitterianas, que, sin ver cómo son usados dentro de la estrategia represiva del Estado, seguirán convencidos de su “verdad” debido a su miopía política, y apuntalarán las contradicciones entre la misma izquierda, y lo qué es más terrible, señalarán con dedo flamígero quienes podemos ser las próximas víctimas del terrorismo de Estado, ¡vaya papel que están destinados a seguir jugando!

Al MULT, si quiere neutralizar la estrategia contrainsurgente del Estado, no le quedará otra opción que regresar a la movilización, el boteo, la difusión de sus ideas y el uso del internet, para ganarse nuevamente la simpatía de la izquierda actualmente en duda, al difundir y proyectar su proyecto político y las conquistas sociales que hay logrado con su lucha y recordar siempre que: Caco’ sa’ ya’an che’é se nacoo chruun a

Y seguirá la mata dando… una división de la izquierda ha permitido que se desdibujen los límites de la propia izquierda, que se mezclen posiciones de ultraderecha y de izquierda microcefálica dentro del discurso de una minoría que, si bien tiene una nula capacidad de organización, es potenciada por el Estado con el objetivo concreto de ahondar las divisiones, aprovechar el silencio del EZLN y la tregua del PDPR-EPR, para que, en adelante, cuando el movimiento social despierte nuevamente, descubra su cuerpo hecho pedazos, destruido internamente como en una enfermedad autoinmune, donde las propias células que, supuestamente, deben defender al cuerpo de virus invasores, atacan al propio cuerpo hasta debilitarlo y matarlo, mientras que el Estado se lava las manos y fortalece su parte terrorista. Tomado de mult.org.mx