DÍA DE MUERTOS

ENERO 2017


Esta ocasión los triquis reciben todos sus antepasados desde familiares pequeños que fallecieron, ­se dice que a los dos años de muerto es cuando el fallecido viene, porque al morir recientemente los muertos más antiguos, les encargan sus casas para venir con los vivos­, hasta los abuelos por lo que consideran que se debe atenderlos muy bien, las mujeres hacen totopos, los hombres salen al campo a cortar tiras para armar los altares, matan aproximadamente cien reses para que alcance para todas las familias.

Cada familia regularmente adquiere una pierna entera, una costilla, un lomo, etc. Para su consumo. Más que asistir al panteón se convive en la casa donde vivieron los seres queridos que según la creencia triqui, los visita en esta fecha, se piensa que es allí donde vivieron felices y no en el panteón.

En la tradición triqui, la preparación del día de muertos comienza quince días antes con la búsqueda de tiras de carrizo para montar el altar. Se seleccionan las mejores tiras. Posteriormente se busca dónde conseguir las flores de cempasúchil, se busca leña de las más secas para que la mujer no sufra en la cocina. Lo anterior lo hacen los hombres, en grupo o en forma individual. Por su parte, las mujeres empiezan a preparar los totopos, y comprar chiles, veladoras y todo lo necesario para el día en que llegarán los familiares que se fueron y que llegarán.

Los mayordomos, o los que tienen la capacidad económica empiezan a buscar los toros para el sacrificarlos el día esperado. Pero antes los ponen a la vista de la comunidad para que se valore la calidad del toro o la vaca, según sea el caso, posteriormente cada pieza del animal es apartada de acuerdo con la capacidad económica del consumidor.

Antes el acuerdo era en que se debería liquidar la deuda en la temporada del café: diciembre del mismo año o enero del siguiente año, a más tardar en marzo, en la feria anual. Todo es parte de la tradición. Generalmente, el trato del apartado se hace 15 días antes con el comprador del toro; éste adquiere el toro un jueves o un viernes en la cabecera municipal, el día de la plaza. Actualmente se tiene que apartar al contado o no hay trato.

La fiesta del día de muertos, es fiesta grande porque constituye una oportunidad para que la familia triqui se reúna para convivir con el ser o seres queridos que dejaron este mundo.

Aprovechan para tomar cervezas a la salud de los difuntos, para resolver diferencias familiares, para que los difuntos estén contentos; porque sólo tomando los vivos, ellos toman y se ponen contentos. Los vivos bailan para que los difuntos también bailen.

Los viejos dicen que en esta temporada no hay que tener la puerta cerrada, ni hablar mal de nadie, ni gritar, ni enojarse, porque podemos ofender a los visitantes. Por eso siempre hay que conservar la calma y ser amables, con toda la gente para agradar a los visitantes. Se dice que si la persona fue muy importante en vida, quiere decir que ahora que viene a su casa, estará llena de visitantes, de sus seguidores.

Se acostumbra adornar el altar con flores de cempasúchil y otras plantas olorosas propias de la región, que son muy singulares, con platos de mole de olla, y sus respectivos totopos para los visitantes, con incienso hecho de copal, (éste juega un papel importante porque al quemarlo convoca los visitantes a comer, es como un llamado a hacerse presente). También se colocan en el altar veladoras, arcos, cervezas, refrescos, tepache, botella o botellas de aguardiente, cigarros, chayotes, calabazas, panes y frutas de la región: Todo esto se acompaña música referente a la festividad, tocada con violín y tambor. Los alimentos se ponen desde el día 1 ° de Noviembre y se levantan hasta el día 3, cuando terminan de alimentarse los difuntos. Entonces se recogen “las sobras”, que se recalientan para intercambiar con los familiares y los vecinos.

Al poner los platos de mole, se gritan los nombres de los familiares desaparecidos para que vengan a comer. Al poner cada plato, se dice para quién es. Si es tío, se dice: “tío Juan ven a comer con tus sobrinos”; si es abuelo: “abuelo Juan ven a comer con tus nietos”. Por debajo del altar se riega cerveza o refresco para que los difuntos puedan beber. Una vez realizado lo anterior, los familiares vivos proceden a brindar con ellos.

El día último de octubre se celebra a los niños que hayan fallecido. Para ellos se cocinan frijoles con pata de res, se compran dulces y juguetes para que ellos jueguen. Cuentan los viejos que al finalizar la festividad muchos de los difuntos van cargados de alimentos y todo aquello que su familiares pusieron en el altar. Se dice también que aquellos que no tienen familiares andan vagando sin rumbo fijo, regresan sin nada porque no tienen a nadie en este mundo, van suplicando algo para tomar y qué comer porque vienen con mucha sed y hambre. Desgraciadamente, nadie los oye, nadie se acuerda de ellos porque no saben sus nombres, nadie los llama. En cambio, los que tienen familiares, los regresan borrachos y contentos.

Altar Triqui